
La vida de los hombres destacados ha sido estudiada y relatada con el
fÌn de que la gente pueda aprender de ellos y comprenda las leyes de la
historia. En el caso de los Imames (P), aparte del interÈs general que
representa su biografÌa, aprendemos adem·s quiÈnes fueron esos hombres, por quÈ generaciÛn tras generaciÛn, los musulmanes les profesan un amor
y un respeto infinitos, ya sea con relaciÛn a su car·cter, su comportamiento
o su sabidurÌa. Ellos representan la vÌa de la integridad y la rectitud en un
mundo sometido a toda clase de injusticias. Son ejemplos y el estudio de
su biografÌa procura unos beneficios incalculables, tanto para los
musulmanes como para aquellos que buscan la justicia y la libertad. 1.- LA VIDA DEL IMAM
El Imam ëAli (P) tuvo que hacer frente a unas pruebas y sufrimientos
infinitos, tanto a lo largo de su vida como despuÈs de su muerte. Recordemos a este respecto que en tiempos de Muíawiia (el primer califa
Omeya que reinÛ del 661 al 678), se prohibiÛ pronunciar su nombre, relatar
hechos de su vida, fue insultado durante las oraciones desde lo alto de los
minaretes del Islam al cual dedicÛ su vida. Pero la verdad siempre sale a la
luz, a pesar de la alteraciÛn, la mentira, el disimulo, gracias a la solicitud
divina, a los Imames infalibles, pero tambiÈn a la memoria de los fieles
que, superando todas las dificultades del rÈgimen Omeya, consiguieron
transmitir lo que sabÌan y juzgaban indispensable para la vida de los
musulmanes. a.- Infancia y perÌodo en Meca. El Imam ëAli (P) naciÛ el 13 de Rayab, doce aÒos antes del comienzo de
la revelaciÛn del mensaje del Islam al noble Profeta (BP), en el interior de la
Kaaba. SÛlo tenÌa seis aÒos cuando una terrible crisis econÛmica sacudiÛ la
ciudad del Quraish y Abu Talib, el padre del Imam, fue duramente
afectado. Por una parte, tenÌa una familia numerosa y su situaciÛn social le
exigÌa que su casa estuviese abierta a todos los necesitados y los huÈspedes
de paso. Es entonces cuando Muhammad (BP) y su tÌo Al-Abbas
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(respectivamente sobrino y hermano de Abu Talib) fueron a verlo y le
propusieron ayudarle tomando a su cargo dos de sus hijos: Muhammad
(BP) se encargÛ de ëAli (P) y Al-Abbas de Y·far. A la edad de seis aÒos, ëAli fue educado por Muhammad (BP). En el
sermÛn de al-Qasiía, el Imam describiÛ la forma en que se hicieron cargo
de Èl: ´ConocÈis mi posiciÛn respecto al Mensajero de Allah (BP), mi proximidad
a Èl, mi estatus particular. Me cogÌa en sus rodillas cuando yo era a˙n pequeÒo, me abrazaba, me arropaba en su cama, tocaba su cuerpo, respiraba su perfume, masticaba el alimento antes de d·rmelo para tragar, nunca me vio mentir, ni obrar
de manera tonta... Yo lo seguÌa como una crÌa de camello sigue a su madre, cada
dÌa me hacÌa descubrir un nuevo aspecto de su car·cter y me ordenaba tomarlo
como ejemploª.(1)
Fue asÌ como el Mensajero de Allah (BP) cuidÛ de su educaciÛn, inculc·ndole las cualidades morales necesarias, form·ndolo en una vida
espiritual elevada. ëAli fue el ˙nico en seguir al Mensajero (BP) en su retiro
en Hiraí. El Imam dijo: ´Yo oÌa el grito de Shait·n cuando la revelaciÛn
descendiÛ sobre el Mensajero (BP), dije: °Oh Mensajero de Allah! øQuÈ es
lo que grita?ª Èl (BP) respondiÛ: ´Es Shait·n que desespera. Tu oyes lo que
yo oigo, ves lo que yo veo, pero t˙ no eres profeta, t˙ eres ministro, y est·s
en la verdadª(2). Cuando el Profeta (BP) recibiÛ la revelaciÛn y su misiÛn, se lo
comunicÛ a Jadiya, su esposa y a ëAli. No lo invitÛ al Islam porque ya
estaba en Èl pues nunca formÛ parte de los yahilin. Le informÛ de su misiÛn
y ëAli simplemente le dijo que creÌa en ella con toda certeza. ComenzÛ
entonces a recibir del Profeta (BP) las enseÒanzas del Islam, a ejecutarlas y
a materializarlas. A medida que se transmitÌa la revelaciÛn aprendÌa los
detalles de los juicios y las responsabilidades que debÌa asumir. Cuando se
ordenÛ al Mensajero de Allah (BP) advertir y transmitir el mensaje a sus
prÛximos, fue ëAli el encargado de invitar a los miembros del clan a una
comida. InvitÛ a cuarenta hombres del clan de los Banu ëAbdul-Muttalib y
despuÈs de la comida, el Mensajero (BP) anunciÛ la revelaciÛn. Dijo: ´°Oh
hijos de ëAbdul Muttalib! no conozco a ning˙n hombre de entre los ·rabes
que haya traÌdo para su pueblo nada mejor que lo que yo os he traÌdo. Os
traigo lo bueno de esta vida y de la otra y Allah me ha ordenado llamaros
hacia …l. øQuiÈn de entre vosotros quiere convertirse en mi hermano, mi
regente y mi sucesor?ª Abu Lahab le amenazÛ mientras que Abu Talib lo
acogiÛ favorablemente diciendo: ´Haz lo que se te ha ordenado, y te
protegerȪ. El mensajero (BP) hizo la pregunta una segunda y una tercera
vez, pero nadie le respondiÛ. ëAli se levantÛ y dijo: ´°Yo serÈ tu apoyo, oh
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Profeta de Allah!ª El Mensajero se volviÛ hacia Èl y le dijo: ´SiÈntate, t˙ eres
mi hermano, mi legatario, mi ministro y mi sucesorª(3). DespuÈs de la muerte de Abu Talib, los ataques de los Quraishitas
contra el Mensajero (BP) y sus seguidores se aumentaron. El Mensajero
(BP) tuvo que pasar por la prueba de la muerte de su esposa Jadiya en el
momento en que los quraishitas mostraban m·s oposiciÛn. HabÌan
decidido matar al Profeta (BP), pero el ·ngel Gabriel le previno del plan
que habÌan hurdido contra Èl y le dijo que emigrara. Fue entonces cuando
ëAli, para proteger la marcha del Profeta (BP), se acostÛ en su lugar, dejando creer a los quraishitas que habÌan venido para ejecutarle, que el
Mensajero a˙n se encontraba ahÌ. No fue sino hasta la maÒana que se
descubriÛ la trampa que les habÌan tendido, pero el Profeta (BP) ya estaba
muy lejos. Antes de acompaÒar a la familia del Profeta (BP) a Medina ëAli
fue el encargado de repartir entre los interesados los bienes en depÛsito. La ciudad de Medina pasaba por un perÌodo de construcciÛn y de
guerras defensivas para la comunidad musulmana. ëAli participÛ en
numerosas batallas. En el curso de la de Al-Ahzab, se presentÛ voluntario
para desafiar a ëAmru que estuvo a punto de entrar en Medina. EmprendiÛ
una lucha a duelo y saliÛ vencedor. El Mensajero (BP) declarÛ entonces:
´Esta es la mejor acciÛn de mi comunidad hasta el dÌa de la ResurrecciÛnª. En Jaibar, el Mensajero (BP) confiÛ la direcciÛn del ataque a ëAli, despuÈs de decir: ´DarÈ el estandarte a un hombre que ama a Allah y a Su
Mensajero y que es amado por Allah y por su Mensajeroª (4). ParticipÛ en todas las batallas del Islam salvo en la de Tabuk, cuando
el Profeta (BP) se lo requiriÛ, prefiriendo confiarle la direcciÛn de Medina
durante su ausencia. b.- Estatus de ëAli (P) en el Islam. El Imam ëAli ha sido mencionado en el santo Cor·n:
Aleya de la purificaciÛn:
´...Allah sÛlo quiere que se mantenga alejado de vosotros lo impuro °Oh gente
de la casa! y purificaros totalmente.ª(33-33). Aleya de al-Mubahala:
´Y a quien, despuÈs del conocimiento que te ha venido, te discuta sobre Èl, dile: Venid, llamemos a nuestros hijos y a los vuestros, a nuestras mujeres y a las
vuestras y llamÈmonos a nosotros mismos y a vosotros mismos y luego
imprequemos para que la maldiciÛn de Allah caiga sobre los mentirosos.ª (3:61). ´Y daban de comer, a pesar de su propia necesidad y apego a ello, al pobre, al
huÈrfano y al cautivo.
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No os alimentamos sino por la faz de Allah, no buscamos en vosotros
recompensa ni agradecimiento. Realmente tememos de nuestro SeÒor un dÌa largo, penoso. Allah los habr· librado del mal de ese dÌa y les dar· resplandor y
alegrÌaª.(76:8/11). ´øConsider·is que proveer el agua durante la PeregrinaciÛn y ser guardi·n de
la Mezquita Inviolable es igual que creer en Allah y en la Ultima Vida y luchar en
el camino de Allah?
No es igual ante Allah. Allah no guÌa a gente injustaª. (9:19). El Profeta (BP) tambiÈn le dedicÛ varios hadices:
´Yo soy la ciudad del conocimiento y ëAli es su puerta.ª
´T˙ eres para mÌ como Harun fue para Musa, pero no habr· m·s
mensajeros despuÈs de mÌ.ª
´SÛlo el creyente te ama y sÛlo el hipÛcrita te detestaª. c.- Nombramiento de ëAli al Imamato. De entre los textos que hablan de la nominaciÛn de ëAli al Imamato y
la direcciÛn de los musulmanes en este mundo citamos:
´Realmente vuestro aliado es Allah, y Su Mensajero, y lo son los creyentes, los que establecen el salat, entregan el zakat y se inclinanª (5:55). Los estudiosos han explicado que esta aleya fue revelada para ëAli Ibn
Abu Talib (P) cuando, mientras rezaba, dio su anillo como limosna a un
mendigo. El hadiz de al-Ghadir en el que el Profeta (BP) nombrÛ a ëAli para la
wilaia (guÌa de la comunidad) diciendo: ´Para quien yo sea su dirigente, ëAli
es su dirigente; °Oh Allah, sÈ amigo de quien lo tome por amigo y enemigo de
quien lo tome por enemigoª(5). d.- ëAli (P) en el tiempo de los califas
A la muerte del profeta (BP), ëAli (P) y los miembros de su familia se
encargaron de su funeral mientras que los Muhayirun (los musulmanes de
La Meca que habÌan emigrado con el mensajero de Allah (BP) a Medina) y
los Ansar (los musulmanes de Medina) se reunieron para nombrar al
sucesor del Mensajero de Allah (BP). DespuÈs de fuertes discusiones, decidieron nombrar a Abu Bakr. Al conocer el comportamiento de estos
musulmanes ëAli se retirÛ de la vida p˙blica durante seis meses como
signo de protesta de lo que m·s tarde fue llamado el episodio de As- Saquifa. Pero al ver que numerosos peligros amenazaban al joven estado
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isl·mico, decide regresar. Explica su actitud en una misiva: ´Me retirÈ hasta
que vi a las gentes abandonar el Islam, llamando a acabar con la religiÛn de
Muhammad (BP), sentÌ temor de que hubiese una fisura o una destrucciÛn si no
me hacÌa cargo de la situaciÛn y de los musulmanes, sintiendo que si esto sucedÌa
la desgracia serÌa para mÌ mayor que la de ser vuestro dirigente, carga que no
dura, en realidad, m·s que un tiempo limitado y que se desvanece como se
desvanece la nube. Me levantÈ entonces, resuelto a aplastar la mentira y reafirmar
la religiÛn...ª(6). AsumiÛ, entonces, en tiempo de los tres califas, un papel
preponderante, siendo su consejero y orientando a los musulmanes en sus
vidas cotidianas. En tiempos del califa Abu Bakr, aconsejÛ a Èste
emprender la guerra contra los bizantinos. Los tradicionalistas
conservaron numerosos ejemplos del buen juicio que el Imam demostrÛ. Cuando los bizantinos quisieron parlamentar con los musulmanes, se
presentaron en casa de Abu Bakr quien llamÛ a ëAli Ibn Abu Talib para
que respondiera a las diversas preguntas que le planteaban sobre doctrina. A lo largo del califato de ëUmar Ibn al Jattab, cuando Èste quiso
emprender otra guerra contra los bizantinos, le aconsejÛ que no la dirigiese
Èl mismo: ´EnvÌales un hombre experimentado, apoyado por dos combatientes
sÛlidos y sabios. Si Allah los hace victoriosos, ser· como t˙ lo habrÌas deseado, pero
si no, t˙ ser·s un apoyo para las gentes y una protecciÛn para los
musulmanesª.(7)
Se relata asÌ mismo, que un dÌa una importante suma de dinero llegÛ
al tesoro de la provincia de Bahrain. DespuÈs de haber distribuido una
parte importante entre los musulmanes, ëUmar convocÛ a los Ansar y a los
Muhayirin para saber a quiÈn se entregarÌa el resto. Estos ˙ltimos
propusieron que ëUmar se lo quedara, pero cuando la pregunta se hizo al
Imam ëAli, Èl respondiÛ que esta suma debÌa ser distribuida entre los
indigentes: ´Yo te aconsejo no tomar el resto y entreg·rselo a los indigentes
musulmanesª(8). DespuÈs de que los musulmanes conquistaran Siria, el ejÈrcito dirigido
por Abu ëUbaida al-Jarrah preguntÛ a ëUmar si debÌan dirigirse hacia Bait
al-Maqdis (Jerusalem) o bien hacia al-Qaysariya. ëUmar pidiÛ consejo a ëAli
que le respondiÛ: ´Ordena a tu amigo dirigirse hacia Bait al-Maqdis, si Allah le
concede la victoria, se dirigir· hacia Qaysariya, que ser· conquistada despuÈs si el
AltÌsimo asÌ lo quiere, esto es lo que nos dijo el Mensajero de Allah (BP)ª. El historiador At-Tabari relata este hecho: ´ëUmar convocÛ a las gentes
y les preguntÛ: øQuÈ dÌa tomaremos como el primero para relatar la
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historia del Islam? ëAli respondiÛ: ëEl dÌa de la emigraciÛn del mensajero de
Allah (BP) cuando dejÛ el suelo del politeÌsmoª. Y fue lo que se hizo. En tiempos del califa ëUzman, fue tambiÈn consultado con asiduidad
en cuestiones jurÌdicas y jugÛ un papel de moderador durante la crisis que
sacudiÛ al califato en esta Època, dispensando consejos al califa y a sus
oponentes. Y, contado brevemente, este fue el papel importante que tuvo Imam
ëAli (P) durante este perÌodo, cuando el califato fue gobernado por Abu
Bakr, ëUmar ibn al Jatab y ëUzman ibn ëAffan sucesivamente. 2.- EL CALIFA ëALI IBN ABI TALIB
El perÌodo del califato de ëAli (P) fue aquel en que asumiÛ
directamente la carga y direcciÛn de la comunidad. Se extendiÛ desde el
656 hasta el 661 (36-40 de la hÈgira), fecha de su asesinato. Fue una etapa extremadamente importante para el Estado Isl·mico
pues intentÛ, en un lapso de tiempo muy corto, poner en pr·ctica su
concepciÛn de gobierno, de la sociedad civil, de los lazos que unÌan a sus
miembros asÌ como de su concepciÛn de la vida doctrinaria, intelectual y
espiritual de la comunidad. DespuÈs del asesinato del califa ëUzman, la comunidad decidiÛ, por
unanimidad, nombrar a ëAli (P) califa, pero al principio rehusÛ, no
queriendo ser vÌctima de intereses ajenos. Puso condiciones para aceptar, mostrando asÌ que no codiciaba la direcciÛn del Estado, pero sÌ que se
sentÌa responsable y digno. DeclarÛ a este respecto: ´Sabed que si accedo a
vuestra propuesta, harÈ lo que juzgue mejor, no escucharÈ ni las palabras de unos
ni los reproches de otrosª, queriendo evitar someterse a los intereses que
unos y otros habÌan manifestado a lo largo del anterior califato. TenÌa
previsto un programa de reforma teniendo en cuenta las numerosas
irregularidades, tanto de administraciÛn como en las finanzas, que habÌan
surgido durante el perÌodo anterior. Se volcÛ, pues, en los diversos
problemas de la sociedad procurando dar una soluciÛn. a.- En el dominio polÌtico. DefiniÛ las cargas y el perfil de gobernador y administradores, insistiendo siempre sobre la clemencia que debÌan tener hacia quienes
estaban a su cargo y sobre la firmeza que debÌan mostrar con los hombres
influyentes. Dijo: ´El responsable de la direcciÛn de los musulmanes no debe ser
codicioso, pues estar· ·vido de sus fortunas, ni ignorante, pues los extraviar·, ni
un grosero pues los ahuyentar·, ni un injusto que conceda privilegios a unos en
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detrimento de otros, ni un corrupto que ignore los derechos, ni aquel que ignore la
Sunna pues har· peligrar la comunidadª(9). b.- En el dominio econÛmico. Se opuso a los privilegios y emprendiÛ la tarea de suprimir la manera
en que el dinero p˙blico era distribuido. Dijo a este respecto: ´Todo hombre
que siga a Allah y a Su Mensajero (BP), que es honesto hacia nuestra comunidad, que entra en nuestra religiÛn y reza en direcciÛn a nuestra quibla, se le debe
aplicar los derechos y prohibiciones del Islam. Vosotros sois los servidores de
Allah, la fortuna viene de Allah, se distribuye equitativamente entre vosotros, ninguno goza de privilegios en este campo. Los piadosos tendr·n, cerca de Allah, la
mejor retribuciÛn, Allah no hizo de este mundo una retribuciÛn o una recompensa
para los piadososª (10). No aceptÛ que la piedad, la preeminencia en el Islam o el hecho de
haber acompaÒado al Mensajero de Allah (BP) fuesen tenidos en cuenta
para el reparto de los bienes. MaterializÛ, seg˙n esta concepciÛn, la justicia
de la distribuciÛn en el Islam, rechazando toda clase de privilegios en
provecho del concepto de ciudadanÌa. c.- En el dominio administrativo. EmprendiÛ importantes reformas, despidiÛ a ciertos administradores
nombrando a otros. Los controlÛ, evitando que cada uno considerara la
regiÛn administrada como de su propiedad. Se dirigiÛ a Muhammad Ibn
Abu Bakr, nombrado gobernador de Egipto, en estos tÈrminos: ´ProtÈgelos
(refiriÈndose a quienes estaban a su cargo) con tus alas, haz que tus costados sean
suaves para ellos, suaviza tu rostro para ellos, consuÈlalos con presteza, con el fin
de que los poderosos no deseen tu hostilidad para ellos o que los dÈbiles desesperen
por tu justicia. Allah el AltÌsimo os pedir· cuentas a vosotros, Sus servidores, a
propÛsito de vuestros actos, grandes o pequeÒos, ocultos o vistos. Si vosotros
hacÈis sufrir, El lo hace a˙n m·s y si perdon·is, …l es el m·s generosoª(11). Un dÌa al saber que uno de sus gobernadores habÌa actuado
injustamente, le escribiÛ: ´Me han contado sobre ti un hecho, que si realmente
has cometido, causar· la cÛlera de tu SeÒor y representa la desobediencia a tu
Imam. Repartes entre tus cercanos el fay (especie de tributo de guerra) de los
musulmanes, que son quienes lo han adquirido con sus sables y monturas y sobre
el cual han derramado su sangre... Por Allah, si esto es cierto recibir·s desprecio
por mi parte cuando nos encontremos, desde ese momento no tendr·s ning˙n
valor. No tomes a la ligera el derecho de tu SeÒor, no arregles tu vida en este
mundo en detrimento de tu religiÛn, estar·s entre aquellos cuyos actos les habr·n
hecho errar.ª(12)
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Por otro lado, define las tareas y los comportamientos de los soldados
de la armada musulmana al decir de las tropas enemigas: ´No les combat·is
antes de que ellos empiecen, est·is, por misericordia de Allah, en vuestro derecho y
el hecho de dejarlos empezar es una prueba m·s en vuestro favor. Si ocurre el
desenlace, ser· por voluntad de Allah. No matÈis al que huye, no hir·is al que no
pueda defenderse; no rematÈis al herido y no causÈis daÒo a las mujeres, incluso si
ellas os insultan y atentan contra vuestro honorª.(13)
En realidad, para el Imam ëAli (P) y los Imames que le siguieron, como
lo era para el Profeta (BP), lo importante no era vencer o ganar una batalla, pues la victoria viene de Allah. Lo esencial era estar en el camino justo, tener un comportamiento noble, honesto y recto y cumplir con el deber
hasta el final, incluso en las situaciones m·s difÌciles. Es gracias a estas
enseÒanzas que el espÌritu del Islam consiguiÛ cubrir todas las manchas
negras que jalonaron su historia. En lo concerniente al cobro de impuestos, el Imam ëAli concediÛ una
gran importancia a lo que representaba el nervio del Estado y la fuente de
la justicia. ExigiÛ que los hombres encargados de ello fuesen
extremadamente escrupulosos, justos y virtuosos pues la labor era muy
delicada. No se trata de recoger el dinero solo para llenar las arcas, sino
sentirse responsable de una comunidad. Se dirigiÛ a ellos en estos
tÈrminos: ´Vosotros sois el tesoro de los creyentes y los mandatarios de la
comunidad asÌ como los mediadores de los Imames; no privÈis a nadie de lo que
necesite, no alejÈis a nadie de lo que pida; no dejÈis que las gentes vendan ni una
prenda de invierno o verano que puedan necesitar para cubrirse, ni un animal que
les sirva para su labor, para pagar el jaray (impuesto); no azotÈis a nadie para
saber donde esconde su dinero, no toquÈis el dinero de las gentes que rezan o que
est·n (protegidos) por un tratado.ª(14)
El Imam quiso que se aplicara una justicia ejemplar en el Estado que
tenÌa a su cargo. DefiniÛ, de esta manera, su concepciÛn de la justicia: ´Por
Allah, serÈ equitativo con el oprimido contra su opresor, arrastrarÈ a este ˙ltimo
por la nariz hasta la fuente de la verdad, incluso contra su voluntad.ª(15)
Pero para Èl, la justicia va a la par con la compasiÛn y el amor hacia lo
que le rodea. Fue protector con los miembros de su comunidad, atento al
menor de sus males, preocupado por sus penas y sus miserias. RehusÛ que
su propia familia tuviese privilegios en detrimento de la comunidad, rehusÛ, en diversas ocasiones, tomar su parte del botÌn para no disminuir
la de los dem·s. Cuando su hermano ëAqil, ciego, le pidiÛ una ayuda
suplementaria a lo que tenÌa derecho, rehusÛ categÛricamente,
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record·ndole el fuego que lo quemarÌa en el infierno si accedÌa a su
peticiÛn. d.- El descontento de los privilegiados. Pero los de esa Època, no estaban acostumbrados a esta clase de
polÌtica. Deseaban conservar sus privilegios, rehusando ser tratados en
igualdad con los otros miembros de la comunidad. Se enfrentÛ a aquellos
que se opusieron a su concepciÛn de la justicia igualitaria. Muíawiia ibn
Abu Sufian, gobernador de Siria, fue uno de los que habÌa adquirido
numerosos privilegios en tiempos del califa ëUzman, cuyos amigos y
cercanos fueron el blanco de la reforma del Imam ëAli (P). Con el pretexto
de querer vengar a ëUzman, Muíawiia declarÛ la rebeliÛn contra el estado. Pero evidentemente sÛlo se trataba de un pretexto, puesto que el Imam ëAli
(P) habÌa aconsejado al califa ëUzman emprender las reformas para evitar
lo que luego le ocurriÛ. Le dijo: ´Te pido, por Allah, que no seas el Imam
asesinado de esta comunidad, pues el asesinato de un Imam de esta comunidad
abrirÌa las puertas a los asesinatos y a los combates hasta el dÌa de la ResurrecciÛn, las sediciones se propagar·n, las gentes ya no distinguir·n entre el bien y el mal, ser·n sacudidos como olas y abandonados al desorden, no seas para Marwan
(aliado de Muíawiya) como un animal que despuÈs de haber llegado a viejo lo lleva
donde le parece.ª(16)
DespuÈs de haber intentado calmar a Muíawiya y mostrarle lo
equivocado de su actitud, el Imam se preparÛ para el combate que acabarÌa
con la sediciÛn. Pero al poco se declarÛ un nuevo enfrentamiento con Talha
y Az-Zubayr que tambiÈn deseaban conservar los privilegios que habÌan
adquirido. Los llevÛ a la guerra conservando a la vez una actitud clemente
hacia ellos, recordando a sus guerreros las reglas que debÌan adoptar y el
comportamiento humano que debÌan tener hacia sus adversarios. ProhibiÛ
a los soldados apoderarse de las fortunas y familias del adversario, y
concediÛ la amnistÌa a los beligerantes. En su lucha contra Muíawiia, el Imam buscÛ en un principio una
soluciÛn pacÌfica al conflicto, queriendo evitar el derramamiento de sangre. Le enviÛ para esta empresa a varios emisarios pero Muíawiia insistÌa en la
guerra y utilizÛ medios inmorales para ganar la batalla, por ejemplo
prohibiendo a los soldados del Imam acceder al agua. Las tropas del Islam
tuvieron que apoderarse del punto de agua, y luego, permitir al enemigo
tener acceso a Èl. El Imam pidiÛ a Muíawiia un combate a duelo pero este
rehusÛ, usando numerosas artimaÒas para ganar la batalla. Una de ellas
fue la de proponer un arbitraje que consistÌa en escoger un hombre de cada
bando para arbitrar el conflicto. El Imam, ante la impertinencia de su
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ejÈrcito, aceptÛ, y de entre sus tropas se eligiÛ a Musa al-Ashíari, elecciÛn
con la que en un principio no estuvo de acuerdo pero que ante la
insistencia de sus tropas finalmente aceptÛ. Fue asÌ como el episodio del
arbitraje dio la victoria a los injustos. De regreso a Kufa, el Imam a˙n tuvo que enfrentarse con aquellos que
pidieron el arbitraje pero que no aceptaban el resultado del mismo (los que
fueron llamados los Jariyitas). Hombre de palabra, el Imam no podÌa
aceptar sus pretensiones. Fueron cuatro mil hombres a combatirlo en la
batalla de Nahrawan. Mientras esta rebeliÛn no afectÛ a las propiedades
de los Musulmanes ni a sus fortunas, ni a su sangre, les dejÛ expresarse y
actuar, a la vez que les dejaba tiempo para que reflexionaran. Mientras
tanto, se preparaba para la segunda batalla contra Muíawiya despuÈs del
fracaso de un segundo arbitraje. Pero los rebeldes empezaron a matar
musulmanes acus·ndolos de apostasÌa. El Imam les declarÛ la guerra y
Allah le concediÛ la victoria. Mientras se ocupaba de los preparativos para esta batalla, el Imam fue
asesinado, en la mezquita en la que estaba rezando, el 19 de Ramadan del
aÒo 40 de la hÈgira, por un Jarayita, Ibn Mulyam. Con el asesinato del Imam ëAli (P), una p·gina de la historia del Islam
se cerrÛ. En el curso de su califato, intentÛ aplicar las leyes del Islam en
todo su esplendor y magnificencia. Antes de morir (estuvo tres dias entre
la vida y la muerte), hizo algunas recomendaciones a sus hijos y
concretamente al Imam al-Hassan, su primogÈnito: ´Sed piadosos, desdeÒad
lo mundano con sus seducciones, no os repochÈis lo que no sep·is, proclamad la
verdad, trabajad para la eternidad, sed el enemigo del tirano y el apoyo del
oprimido... Cuidad sobre todo del huerfano; proveedle alimento continuamente, no
lo desdeÒÈis...°Oh descendientes de Abdul Mutalib! No derramÈis la sangre de los
musulmanes diciendo: ´El comandante de los creyentes ha sido asesinadoª. No
matarÈis a mi asesino. Si muero por su espada, devolvedle golpe por golpe nada
m·s. No mutilÈis. Nuestro Profeta (BP) prohibÌa la mutilaciÛn, incluso si nos
encontr·bamos con un perro rabiosoª.
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NOTAS:
(1) Nahy al-Balagha, sermon al -Qasiía. (2) Idem. (3) Hadiz relatado por al-Baihaqi, az-Zaílabi, at-Tabari, Ibn al-Athir, Ibn Hanbal, an-Nisaíi... (4) Hadiz relatado por Abu Huraira e Ibn al-Abbas. (5) Cf. Musnad Ibn Hanbal, an-Nisaíi, at-Trimidi y at-Tabarani... (6) Nahy al-Balagha, carta a Malik al-Ashtar.
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(7) Nahy al-Balagha. (8) Relatado por Ahmad b. Hanbal en al-Musnad vol. 1, p. 94 y Kanz al-íUmmal. vol. 4, pp. 39 y
otras. (9) Nahy al-Balagha, sermon 131. (10) Nahy al-Balagha. (11) Nahy al-Balagha, carta a Muhammad b. Abi Bakr. (12) Nahy al-Balagha. (13) Idem. (14) Idem. (15) Idem. (16) Idem. (17) Idem.